Bienvenido al resto de mi vida

•Diciembre 14, 2006 • Comentarios desactivados

Sigo teniendo esa sensación de que las mujeres me esquivan. A veces pienso que mi ventana de Johari está muy mal repartido y que la gente sabe más de mí que yo mismo. Y las mujeres siempre tienen un sexto sentido para descubrir lo negativo de uno mismo, antes de que te des cuenta. Siendo la zona vulnerable de mi personalidad tan extensa comprenderán que me sienta completamente inseguro ante las mujeres.

A mí una mujer me mira a los ojos y me desarma ¿por qué me mira? ¿quiere decir algo? ¿el qué? ¿por qué los aparta? ¿por qué los aparto yo? Todo es un lenguaje misterioso que yo no soy capaz de comprender.

Nunca se me han dado bien las mujeres. Siempre me han rechazado, no soy un antiguo al que no le guste que ellas den el primer paso, simplemente me preocupa que en 26 años siempre la respuesta haya sido un no.  ¿Tan mal elijo? ¿O simplemente da igual de quien me enamore porque soy tan terriblemente feo y aburrido que la respuesta va a ser siempre la misma?

Durante mucho tiempo he perseverado, me he vuelto a ilusionar, he intentado volver a ilusionarme y al final se me han acabado las ganas. Amar no está hecho para mí. O mejor dicho, no estoy hecho para que nadie me ame. Los hechos a lo largo de mi vida lo confirman.

El problema es que tengo que aceptarlo y dejar de fijarme en las chicas. El mundo está lleno de mujeres maravillosa, guapas, simpáticas, agradables, pero nunca se fijarán en alguien como yo. Y si llegaran a fijarse nunca me aguantarían. Alguno podría pensar que puedo y debo cambiar, a eso me he dedicado los últimos años.

Sólo me queda por tanto aceptarlo, mi destino es estar solo, sin pareja, ni amigos. Con colegas ocasionales con los que salir a distraerse tomando unas copas los fines de semana, y trabajando como un loco el resto del tiempo. Así es mi vida, así será. Bienvenido al resto de mi vida.

Aceptando la Soledad

•Diciembre 12, 2006 • Comentarios desactivados

Ha aparecido una mujer nueva en mi vida, un duendecillo pelirrojo que me deja paralizado con su sonrisa. No se equivoquen, Rizos sigue estando allí, es más, podría decirse que los sentimientos son los mismos.

Sin embargo en Rizos percibo un atisbo de prevención, como si sospechara lo que ronda por mi cabeza en ocasiones. Ella también parece estar guardando ciertas distancias de seguridad. Por el contrario en Duende a veces siento que es lo contrario, que ella da tímidos pasos para acercarse a mí.

Por supuesto eso es imposible (y puedo demostrarlo matemáticamente, que diría una amiga), ninguna mujer en su sano juicio elegiría establecer cualquier tipo de relación más allá de lo cortés conmigo. Hay gente más efusiva que otros, supongo.

Un amigo me decía el otro día que seguramente nunca tenga más oportunidades de conocer mujeres que ahora. Lamentablemente es cierto, lo cual me lleva a la conclusión de que mi destino es vivir sin compañía, por mucho que sea capaz de amar, no soy capaz de ser amado. Uno puede ser afortunado en el amor, o puede no serlo. Y a mí me ha tocado no serlo, jamás.

Así que ando intentando hacerme a la idea de que viviré y moriré solo, o al menos sin la compañía de alguien que apoye incondicionalmente, que te brinde su apoyo y que enriquezca tu vida. Aunque mentalmente pueda imaginarme mi vida junto a otra persona, sé que es todo producto de mi imaginación.

Intentando no agobiar

•Noviembre 17, 2006 • Comentarios desactivados

Últimamente me encuentro bastante solo, así que aunque me da mucho palo preguntar a la gente por sus planes de fin de semana (y mucho más unirme a ellos) últimamente me veo en la necesidad de darle la tabarra a Rizos. Y no me gusta dar el coñazo, porque me da la sensación de que percibe de alguna forma mis sentimientos.

No quisiera agobiarla, porque aunque he renunciado a ella, ahora mismo no tengo muchos amigos y tener mal rollo con alguien no me ayudaría nada. Rizos es buena conmigo, podría decirse que, al menos en ocasiones, se preocupa por mí. Lo cual, en mi situación personal está muy por encima de la media.

Lo malo es que le tengo cariño, la atracción física es lo de menos. Pero me cuesta quitármela de la cabeza (aunque haya alguna pelirroja rondando mis pensamientos), últimamente me he dado cuenta de que hago lo posible por no cruzarme con ella. No quisiera que pensase que me hago el encontradizo.

¿Por qué nunca soy correspondido?

•Noviembre 5, 2006 • Comentarios desactivados

Mi sentido arácnido va mejorando y ya no tengo que declararme para saber por dónde van las preferencias del objetivo de mis desvelos. Pero eso no quiere decir que el golpe sea más suave, o menos doloroso.

Simplemente me hace sentir más desgraciado, alguien sin suerte, sin atractivo físico, sin carisma, al que todas las chicas van a ignorar o dar largas. No debería ser tan difícil conseguir que alguien que te guste, a la que aprecies de alguna manera sienta lo mismo por ti. Por mera estadística, no soy un chico que se enamore de cualquiera, pero tengo cierta tendencia, y nunca nunca me he visto correspondido.

A estas edades  no debería importarme mucho, pero empiezo a pensar que viendo mi trayectoria me esperan otros 20 años de soledad, sin nadie con quien compartir todas las tonterías que se me pasan por la cabeza, ni nadie que quiera contarme las suyas, abrirse a mí. El tema sexual también juega algún papel, pero lo que me preocupa realmente es convertirme en un lobo solitario. Alguien que no conocía las reglas del juego al principio de la partida y ahora no tiene cartas para ganar ninguna ronda.

Un puto inadaptado

•Octubre 31, 2006 • Comentarios desactivados

Soy un inadaptado, un bicho raro incapaz de relacionarse con los demás, o mejor dicho, de establecer relaciones más allá del ascensor. No tengo amigos, no tengo pareja, no tengo colegas en el trabajo, ni amigos en clase. En lugar de contarle a un amigo cómo me siento se lo tengo que contar a un ordenador, o a un blog.

En lugar de decirle a la chica que me gusta lo que siento, lo escribo aquí, le pongo un estúpido apodo y hago como que escribiendo aqui mis pensamientos ella los va a conocer. Porque los inadaptados son gente con miedo. Gente que hemos sido rechazados tantas veces que ya evitamos el contacto con los humanos, para evitar más dolor, aunque con esa decisión perdamos también toda opción de ser felices.

La no-felicidad no tiene porqué ser la desgracia absoluta. Simplemente se trata de no subir para evitar la caída. Pero los sueños nos elevan (por encima de nuestras posibilidades) y cuando se acaban chocamos con la realidad. Y no hay mayor fuente de ilusiones y desengaños que el ser humano. Por eso un inadaptado intenta no acercars a los demás, intenta no ver lo positivo del contacto entre dos personas, porque sabe que esa transacción de palabras es sólo algo temporal, algo que a la larga causará dolor, frustración y peores consecuencias a largo plazo.